21/10/2020
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“Pido perdón por mi gravísimo error, me descontrolé”

By on 11/10/2020 0 26 Views

Adrián (45) enfrenta una condena de 10 años en la Penitenciaría Regional de San Pedro, confiesa que tiene un gran cargo de conciencia por un descontrol de su vida, pero está viviendo para repararlo con trabajos como carpintero y electricista profesional, y como docente tallerista en el lugar.

“Pido perdón por mi gravísimo error, me descontrolé”, comienza diciendo Adrián que va por los pasillos siempre aconsejando a sus compañeros para no consumir alcohol ni drogas. “Brindo este tipo de consejos porque además de ayudar quiero recuperar la confianza de la gente; estoy trabajando duro para eso”, afirma.

Cuando ingresó al sistema penitenciario, hace cinco años, comenta que estaba en una gran incertidumbre, con la autoestima baja y se preguntó qué haría porque desaparecieron los amigos, solo contaba con su familia y le quedó claro que nadie podía solucionarle el problema; “pero el penal es una facultad, cambias totalmente. Es tan grande el choque emocional, el tiempo para pensar, las oportunidades de estudiar y trabajar, que comenzas a planificar de acá el futuro, apuntando a la reinserción para ser una persona de bien”, sostuvo.

Hoy durante ocho horas diarias, congrega a dos personas privadas de libertad (PPL) al taller donde trabaja para traspasarles técnicas de carpintería y conocimientos de electricidad, que él adquirió con cursos ofrecidos por el Servicio Nacional de Promoción Profesional (SNPP) dentro del penal. Fueron dictados mediante un convenio entre el ente capacitor y el Ministerio de Justicia.

Dentro de la penitenciaría ofrece trabajos de mantenimiento de tableros de electricidad y aparatos de refrigeración, también son muy solicitados por una clientela personalizada los muebles de madera para modulares de cocina, juegos de silla y mesa, cómodas y roperos, o tablas y platos para asado. 

Adrián es oriundo de la compañía San Pablo, ex KoKuere, próximo a San Pedro; de niño aprendió el oficio de carpintero de su padre; a la par, conseguía chambas de jornalero como agricultor de campo. Para ir a la escuela primaria sorteaba 18 Km de camino todos los días con los pies descalzos. Hoy aguarda paciente para cumplir su condena y una vez recuperada la libertad salir para habilitar su carpintería en Ciudad del Este, formar una familia y convertir en una odontóloga profesional a su única hija.

Algunos de sus productos pueden encontrarse en la web de Latente, ingresando a http://www.latente.gov.py/producto/tablas-para-asado o contactando vía whatsapp al 0983 643323

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