23/01/2021
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Pasión Sin Límites

By on 26/12/2020 0 150 Views

Los deportes de aventura y contacto con la naturaleza van cobrando auge en Paraguay y han crecido considerablemente; Trail Running o carrera de montaña es uno de los deportes que cobró notoriedad en los últimos tiempos.

Esta disciplina deportiva tiene una particularidad, son más mujeres las que practican este deporte; dialogamos con una de ellas. Claudia Rodríguez, profesional y madre, con una gran dosis de aventurera, nos comparte su experiencia en este deporte. Ingresó al mundo del Trail hace unos pocos años, en un momento difícil de su vida, tras la pérdida de dos seres queridos en el mismo año decidió vencer sus propios límites,  llevando al extremo el cuerpo y la mente, así comenzó su travesía corriendo por campos, bosques y cordilleras conectada con la naturaleza.

“El Trail llegó a mí o yo llegué al Trail en un momento en que estaba pasando por una etapa complicada, me sobrepuse y decidí correr; hasta ese momento mis actividades físicas se limitaban a rutinas de gimnasio y entrenamientos grupales como zumba y funcional. Recuerdo mi primera corrida,  invitada por una maravillosa persona,  lo hice con equipos prestados y con poca preparación pero llegué a completar la carrera, ahí descubrí que eso era lo mío, fue allí que me enamoré del Trail y me salvó la vida”, comenta muy entusiasmada, la deportista.

Solo basta con estar cerca de ella para sentir una energía que garantiza que todo lo que se propone, lo consigue, lo logra porque lo busca con ganas y con ansias, trabaja para ello, y cree que todos podemos conseguir lo que queremos, para esto hace una sencilla reflexión “hay que salir de la zona de confort, el sacrificio de la preparación es lo que lleva al éxito deportivo sin límites y así también es en la vida”. Rodríguez se organiza para hallar espacio para su preparación antes de las competencias, es Dra. Bioquímica, ocupa gran parte de tiempo dedicándose a su profesión, es madre de Claudia (24), Romina (24), Jazmín (17) y Marco (14), “la pasión que me mueve es tan grande que me ingenio para encontrar espacio y tiempo para todo, mis labores profesionales las combino con mi rol de mamá y deportista”.


En un momento de la charla mencionó que en este deporte la posición en que uno termine la carrera, en gran medida no es lo esencial y que siempre hay oportunidades para superarse uno mismo, “cada corredor se traza su objetivo, llegar a tu propia meta es lo que vale, no te importa la posición; sólo saber que lo lograste luego de haber atravesado cientos de obstáculos. Este año tenía planeado correr mi primera maratón, pero por la pandemia cambiaron los planes, perdí el hilo del entrenamiento y las competencias todas cerradas, quedó para otro mejor momento, lo haré celebrando mis 50 añitos. Se imaginan? 50 años y mi 1ra maratón, que emoción!”. 

“Durante la carrera estas a solas con tu mente, es otra aventura que no se ve, son largas conversaciones con uno mismo y en la inmensidad de la naturaleza eso es fantástico; la adrenalina que genera da vida”, explicó al ser consultada sobre qué es lo que pasa por la mente de una competidora en carrera. Valora mucho lo bello que es el Paraguay en su interior y que muchas veces no se conocen, “hay demasiados lugares hermosos en el interior de nuestro país que deberían ser visibilizados, con este deporte conocí muchos lugares maravillosos”.

El trail-running está en auge y cada vez son más los corredores que se decantan por practicar este deporte.

El Silbato que Motiva

Está en cada carrera, es la figura más querida de cada competencia, inspiración de muchos, amiga de todos, siempre anda acompañada de su peculiar compañero, el silbato, es la más querida, es la Tía Lali. Lealia Gutiérrez, es una referente muy importante de este deporte, también dejó su testimonio para nuestro diario.

“Es un deporte encantador, el que se inicia en el Trail muy difícilmente lo deje, en cada competencia uno va recogiendo nuevas experiencias y descubriéndose sí mismo, el contacto con la naturaleza es fascinante”, comenzó relatando al tiempo de señalar de que es un deporte noble que no tiene límites de edad, “nunca es tarde para empezar en este deporte, lo importante es decidirse a recorrer este camino sin retorno”.

A la Tía Lali la caracteriza su silbato, un elemento que forma parte de los equipos necesarios para practicar este deporte, “es mi compañero en cada competencia, con él trato de motivar para que los competidores den lo mejor de sí, la idea también es alentar en aquellos momentos en que las fuerzas van disminuyendo; mi misión es acompañar a todos dándoles esa dosis de fuerza y de apoyo que en algún tramo de la carrera es necesario”.

Finalmente invitó a que más personas se unan a esta apasionante actividad deportiva, “vengan a descubrir este mundo encantador, maravilloso, no se van a arrepentir porque además de conocer lugares asombrosos, van a conocer a personas extraordinarias y van a redescubrirse ustedes mismos”.

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